Montréal, Quebec
Caminando por Montréal
Arquitectura, historia y magia.
Por Anita Mijangos

¡Imagina descender del tren y sentir que estás en Europa, pero con la calidez y el ritmo de Norteamérica! Eso es Montreal: una metrópolis vibrante donde el pasado colonial francés choca con la vanguardia moderna.
Y no, no estás en Francia, estás en Montreal, la capital cultural de Canadá.
Viajamos de Toronto a Montreal en tren, aproximadamente 5 horas, recorrido que disfrutas con los hermosos paisajes. El medio de transporte es eficiente, a lo mejor no tan cómodo, pero funcional y económico.
Para entender Montreal, tienes que saber una regla de oro: aquí el idioma oficial es el Francés, pero el alma es completamente multicultural. Es una isla donde conviven rascacielos modernos, barrios bohemios llenos de grafitis artísticos y una vibra europea inconfundible.
Además, tiene una de las mejores calidades de vida del mundo. ¿Lo mejor? Es una ciudad sumamente caminable, túneles peatonales, y con una red de metro impecable, aunque haga frío... pero si vienes en verano, las terrazas y los festivales callejeros se apoderan de cada esquina.
Después de estar en Toronto, llegar a Montréal, es un contraste muy diferente, aquí el ritmo es más pausado, se siente menos cosmopolita, pero con un encanto particular.
El techo de la ciudad: Mirador del Mont-Royal
Ningún viaje a Montréal está completo sin conquistar su corazón geográfico: el Mont Royal, que significa “Montaña Real”.
Creado por el mismo paisajista que diseñó Central Park en Nueva York, este cerro en plena ciudad es el mirador definitivo. Desde aquí arriba, con el horizonte financiero a tus pies y el río San Lorenzo de fondo, entiendes por qué la ciudad lleva su nombre.
Para llegar a la cima, tienes que hacer “hiking”, caminar y caminar, y en su recorrido disfrutas de la naturaleza, la flora y la fauna. Es el lugar favorito de los locales para hacer picnic (si el clima lo permite), ver el atardecer.
Y te vas adentrando en los caminos hasta llegar a la emblemática Cruz de Montreal (Croix du Mont-Royal). Es un monumento histórico y religioso de 31.4 metros de altura que funciona como el símbolo más célebre de la ciudad.
Su significado es el cumplimiento de un juramento de agradecimiento, al correr el riesgo la villa, de ser destruida por una inundación.

Parque La Fontaine: El corazón verde del barrio Le Plateau
Y si de áreas verdes hablamos, bajamos al Parque La Fontaine. Olvídate de los circuitos turísticos masivos; este es el lugar favorito de los locales. Lagos artificiales, puentes románticos, músicos improvisando con guitarra y un ambiente súper relajado, una vibra muy Europea (bueno, eso me dicen).
En Verano está lleno de gente leyendo, jugando, paseando sus mascotas.. es el sitio perfecto para comprar un café, sentarse en el pasto y ver la vida pasar al estilo montrealés.
HISTORIA PURA: OLD MONTREAL (VIEUX-MONTRÉAL)
Ahora, prepárate para viajar en el tiempo porque al entrar al Old Montreal, es como adentrarse en un set de filmación europeo. Calles de adoquines, faroles antiguos y arquitectura que data de los años 1600. Este cuadro de la ciudad conserva su construcción original, muy bien cuidada y preservada, lejos de los edificios modernos.
En el centro se encuentra la Basílica de Notre-Dame, es, sin duda, una de las iglesias más impactantes de todo el continente americano. Y muy cerca de ahí, el Old Port te espera a la orilla del río para caminar junto al agua o subirte a su gran rueda de la fortuna.
También si tienes la oportunidad, no te pierdas el maravilloso Cirque du Soleil, presentado bajo la Gran Carpa en el viejo Puerto. Es un gran espectáculo con artistas de gran calidad.
Museos, mercados, tiendas, gastronomía, todo eso encontrarás en el viejo Montreal.

ARQUITECTURA ICÓNICA: LA VILLA OLÍMPICA
Y para cerrar con un contraste brutal, nos alejamos un poco del centro para meternos en la historia moderna con la Villa Olímpica. Nos transportamos en Metro, y sin ningún problema llegamos al complejo deportivo.
Aquí se celebraron los Juegos Olímpicos de 1976. La torre de este estadio es la torre inclinada más alta del mundo, y el diseño futurista de la Villa te hace sentir en una película de ciencia ficción retro.
Al día de hoy se convirtió en sede de los equipos profesionales de béisbol y fútbol de Montreal, para espectáculos musicales, ferias; hay acuario y diversas actividades recreativas que atraen a los turistas.

GASTRONOMÍA
Las calles del viejo Montréal está lleno de mercados, restaurantes, bares, que cobran vida por la noche, sus calles se llena de música, y el ambiente es de fiesta. Debido a la fuerte inmigración, destacan focos gastronómicos muy específicos, como la comida italiana, judía y portuguesa.
Pero no puedes dejar de probar el plato insignia: La poutine, su magia radica en la mezcla sencilla de tres ingredientes: papas fritas, trozos de queso fresco en grano, y una salsa de carne caliente y espesa (gravy); actualmente, ya le adicionan todo tipo de carne, salchicha, carnes frías, etc., a tu gusto…la de carne ahumada ¡está exquisita!
LA MEZCLA PERFECTA
Montréal es una mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno, lo europeo y lo americano, la naturaleza y el concreto. Es una ciudad que tiene su propio encanto; arte, cultura, naturaleza, sistema de transporte eficiente. La disfruté mucho.
¡Nos vemos en la PRÓXIMA PARADA, con más kilómetros y más vida!, no te olvides de suscribirte al canal.
Bon voyage!
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