Niagara Falls, Ontario

Las Cataratas del Niágara

Una experiencia de bruma, estruendo y naturaleza en su máxima potencia.

Por Anita Mijangos

Horseshoe Falls entre la bruma, con una embarcación frente a la caída

No son solo un conjunto de caídas de agua: son una fuerza inmensa que mueve alrededor de 2.8 millones de litros por segundo durante la temporada de mayor flujo. Al acercarte, el retumbo constante anuncia que estás frente a uno de los paisajes naturales más imponentes del planeta.

Viajamos desde Toronto hasta Niagara Falls, Ontario, en autobús. El trayecto fue de aproximadamente 90 minutos, aunque también es posible llegar en vehículo particular o como parte de un tour.

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Desde que llegas, lo primero que ves no es el agua cayendo, sino una columna gigante de brisa que se levanta hacia el cielo como una nube fija. Después escuchas la fuerza del agua.

Tres caídas, una vista inolvidable

Aunque solemos hablar del Niágara como si fuera una sola catarata, en realidad se divide en tres caídas principales:

  • Horseshoe Falls o Cataratas de la Herradura. Está ubicada mayoritariamente del lado canadiense y es la más grande e imponente, con más de 50 metros de caída vertical.
  • American Falls. Está del lado estadounidense y se distingue por las grandes rocas que descansan en su base.
  • Bridal Veil Falls o Velo de Novia. Es la más pequeña de las tres y está separada de American Falls por Luna Island.

Desde el lado canadiense se obtiene una vista panorámica frontal de las tres caídas; desde el estadounidense, la experiencia ocurre casi al borde del punto donde empieza a caer el agua.

Anita Mijangos grabando las Cataratas del Niágara desde el mirador
Frente a Horseshoe Falls, registrando la fuerza del paisaje.

Viajé con mis dos hijos, Carlos y Manuel. Los tres habíamos estado antes en las cataratas, pero nunca dejan de asombrarnos y siempre encontramos una nueva forma de vivirlas.

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La experiencia: de la brisa al estruendo

Lo más sorprendente es descubrir que debajo de las cataratas hay túneles que se pueden visitar. En Journey Behind the Falls desciendes unos 38 metros y recorres pasajes de más de 130 años de antigüedad, tallados en la roca detrás de Horseshoe Falls.

Los primeros túneles abrieron en 1889 para acercar a los visitantes a la cortina de agua. Sus pasillos conducen a portales y plataformas de observación donde se escucha el estruendo y se siente la vibración de las cataratas a pocos metros de distancia.

Para mí, es el lugar perfecto. Simplemente maravilloso.

Embarcación acercándose a las Cataratas del Niágara entre la bruma
La embarcación se acerca a la cuenca de Horseshoe Falls.

Desde el agua

Subirte a una de las embarcaciones clásicas de Niagara City Cruises es una experiencia obligada. Te entregan un poncho impermeable rojo que, entre tanta bruma, dura seco exactamente dos minutos.

Conforme el barco se adentra en la cuenca de Horseshoe Falls, el sonido del agua opaca cualquier otro ruido. La brisa se convierte en una lluvia fina y helada que empapa todo a su paso. Es ahí donde la escala humana se vuelve diminuta frente al poder del agua.

El contacto con la naturaleza es inigualable. Quédate en la cubierta superior: mojarte un poco es un precio pequeño por la increíble experiencia que vas a vivir.

También puedes recorrer los miradores, probar actividades de aventura y conocer la gastronomía y otros espacios de la ciudad. Si te quedas por la noche, las cataratas se iluminan con colores y ofrecen una perspectiva completamente distinta.

Las Cataratas del Niágara no son solo un paisaje: son historia, ingeniería y naturaleza en su máxima potencia. Una experiencia inolvidable.